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miércoles, 2 de marzo de 2011

Un Sueño....





Sus miradas se cruzaron, sabían cada uno de ellos lo que decían sus ojos..., y ella apoyo la cabeza en su hombro, mientras el conducía por aquella carretera sinuosa, que les llevaría hacia el lugar donde en una ocasión soñaron estar. Era media tarde, y el sol se desvanecía ya entre la maraña de picos y montañas, dejando el cielo de un color rojizo, que jamás imaginaron existiera, la nieve aparecía a lo lejos, en las laderas, iluminada todavía por la luz y como si de un espejo se tratara. Los kilómetros desaparecían uno a uno, mientras..., los dos seguían disfrutando de cada instante, como si tratara de algo que no tornaría a repetirse.
Casi de noche ya!, a lo lejos..., fundidas en la montaña, se divisaban las luces de un pequeño pueblo, por fin llegaban!, los dos percibían que el momento se acercaba, y que nadie habría para pararlo ni estropearlo, atrás quedaban tardes de angustia, momentos de ternura a escondidas, cuerpos temblando por la emoción del que se siente pillado, mientras hace algo "malo"; por suerte, todo aquello había pasado y por fin se disponían a cumplir lo que un día se prometieron, a sabiendas que sería muy difícil de realizar.
A medida que las pequeñas luces se acercaban, la noche se iba cerrando, dejando su manto oscuro..., la nieve comenzaba a caer, cubriendo el parabrisas del coche, ella entonces se separo de él un instante para conectar la calefacción, pues el frio se hacía cada vez más intenso, después, volvió a reclinarse sobre su hombro, pero antes..., volvió para mirar por un instante a sus ojos, y sin mediar palabra, los dos hablaron al unísono para decirse dos palabras..., dos simples palabras que que expresaban lo que solo ellos entendían: " te quiero".
Así, plácidamente, transcurrió el viaje, y sin darse cuenta, se encontraron ante el camino de tierra, que les llevaría hasta el refugio que alguien..., un amigo sin duda, les indico como el lugar ideal para pasar aquel fin de semana. La información, llegado el momento, se hacía más confusa de lo que en un principio imaginaron, pero no importaba mucho, a los dos les encantaba aquella sensación de aventura y de sentirse perdidos, a sabiendas de que no era así. Mientras tanto..., los copos de nieve, que se hacían cada vez más grandes, y más intensa su caída, empezaban a cubrir el camino, dejándolo como un manto blanco, limpio y sin arrugas. Después de unos instantes de preocupación, por aquella situación, apareció ante ellos una pequeña casita de madera, rodeada de un pequeño jardín, que a pesar de estar cubierto por la nieve, dejaba entrever pequeños ramajes y algún que otro árbol, pequeñito también, como si a juego con la cabaña hubiera sido diseñado.
Por fin..., el coche paró debajo de aquella tejavana, que hacía las funciones de garaje improvisado, y que salvaría de quedarse cubierto por completo por la nieve. Se abrieron las puertas, y cada uno por su lado, comenzaron a recoger enseres y bolsas, que tan bien habían dispuesto, para que nada les faltara, en aquellos dos maravillosos días que tenían por delante. Como si de una película se tratara, sonó la voz de ella preguntando por la llave de la cabaña, pero aquello..., no era ficción, ni estaban en un cine, era la realidad y ellos los protagonistas, así que al instante, él, introdujo su mano dentro del bolsillo de la chaqueta, y saco de él un pequeño llavero de madera, al final del cual, colgaba una vieja llave de hierro, oxidada por el tiempo, que seria las que les abriría las puertas de un sueño..., que se iba a convertir en realidad.
Con un par de linternas, pues había oscurecido ya, lograron abrir la puerta, que a pesar del estado que presentaba por fuera, les sorprendió gratamente, pues dentro..., estaba todo dispuesto de tal modo, que ni en el mejor de sus sueños lo habrían imaginado.
La entrada, daba paso a un pequeño salón, con una chimenea al fondo, en cuyo frente se disponía un sofá, no muy cómodo, pero bastante grande. A sus pies..., Una gran alfombra de pelo blanco..., como las de las novelas; a la izquierda..., dos puertas adornaban la pared, una de ellas, entreabierta, dejaba ver lo que sin duda era la cocina, y la otra..., se daba por supuesto que seria el dormitorio, como así fue !,. . .eso sí!, con una sola cama, una de aquellas antiguallas muy levantada del suelo, y toda de metal, en la que se apoyaba un placentero colchón de plumas, encima del cual, se acomodaban bien ordenadas, sábanas y mantas de sobra, para paliar el frio que hacía en esos momentos. Así que..., encendieron las luces que adornaban las paredes, y emprendieron una veloz carrera para colocar todas y cada una de las cosas que habían traído, no solo para matar el frio, también para encender cuanto antes aquella bonita chimenea, que tenía todo dispuesto, para dar fuego y calor a tan bonito lugar.
Los dos..., no dejaban de pensar que todo aquello era demasiado bonito para ser verdad, pero tenían que vivir el instante y el momento que la vida les había regalado, y así..., después de un pequeño tentempié y ordenar a su gusto el pequeño refugio, dejaron sus cuerpos caer sobre aquella alfombra, que frente a la chimenea, parecía ser el mejor lugar de toda la cabaña para dar rienda suelta a sus sentimientos. Sentados cómodamente, y con la luz del fuego reflejada en sus rostros..., se miraron!, comprendieron que no les hacían falta las palabras, que ya mucho habían hablado desde el día que se conocieron, y que era el momento de dejar todo a un lado. Ya solamente podían dejarse llevar por lo que tantas veces soñaron, y a la vez, tanto se reprimieron..., en aquellas ocasiones, en que la cabeza le ganaba la partida al corazón.
Ella..., lentamente..., apoyo su mano sobre la cara de él, acariciándola, y con sus ojos empapados por las lágrimas…, sin palabras, pedía perdón por no haber hecho antes lo que ahora sentía, y en tantas ocasiones sintió...; mientras..., él..., rodeaba con su mano la cintura que tantas noches soñó acariciar..., y contestaba a sus lágrimas, acercándose a su rostro y sintiendo por primera vez..., con toda intensidad, aquellos bonitos labios fundiéndose con los suyos. Los dos sabían que aquel beso significaba mucho más de lo que aparentaba, y sin embargo, nunca lograrían recordar, los segundos..., o minutos..., que aquel beso duró.
Sus cuerpos temblaban de los pies a la cabeza, y no era debido al frio, más bien por la emoción y el sentimiento de poder tenerse entre sus brazos, y así..., se fueron acercando uno al otro, hasta que el aire apenas pasaba entre sus cuerpos..., ya nada les podía parar.
La luz de la chimenea encendida, se reflejaba en sus cuerpos casi desnudos, recibiendo en ellos, el calor necesario para olvidarse de la nevada que afuera estaba cayendo.
Sus manos..., se acariciaban sin miedo..., sin tabúes, pues sabían que eran el uno para el otro..., y para siempre. No había prisa, ni nadie para molestarles, solo disfrutaban lo que nunca habían podido tener..., "tiempo!".
Nunca sabrán lo que duró aquel juego de besos y caricias, de lágrimas y risas en aquella alfombra..., cómplice ya de su amor. Lo que nunca olvidarán..., será el instante en que sus cuerpos se fundieron en uno...
Mientras..., por la ventana..., asomaban los primeros rayos de luz de un nuevo día..., un día que siempre recordaran como el primero de sus vidas.
No importaba ya nada en el mundo, solo ellos y su amor..., la chimenea casi apagada, dejaba paso al reflejo del sol sobre la nieve, que había dejado de caer..., nadie sabe cuando!. Y entre mantas..., sobre la alfombra..., con sus cuerpos desnudos, abrazándose..., se dejaron llevar por los brazos de Morfeo..., no sin antes..., mirarse a los ojos..., y pedirle a Dios, que aquello no fuera solo... "UN SUEÑO".


3 comentarios:

andré de ártabro dijo...

Hermoso relato , idílico y lleno de ternura, ¡que bien describes una relación de horas de amor , apasionadas!.
un relato sin algarabías retóricas ni metáforas rimbombantes que tanto se estilan y que nadie entiende.
Javi Guaaii, felicidades.
Un saludo

Lore dijo...

Que bello y romántico sueño, casi me lo has hecho real.Increible!!!
Un abrazo.

Hada dijo...

En verdad, cuando algo es tan perfecto, se nos pasa por la cabeza la idea loca de que todo sea un sueño más que perderemos al amanecer... tal vez, todo es un sueño vívido del que podemos despertar en algún momento para descubrir que es irrear... y sí... da miedo pensar que eso pueda pasar, cuando lo que vivimos es tan especial.
Abrazos!

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